Las terapias de sanación energética son técnicas ancestrales, que persiguen armonizar el campo de energía sutil, electromagnética, con el que todos los seres vivos contamos. Me refiero a la energía vital que fluye por todo lo que vive.

Estas técnicas tienen el propósito de integrar o equilibrar el campo energético, también llamado ‘aura’ e integrando y armonizando los siete chakras y los diferentes cuerpos acorde a lo que cada persona necesite. Asimismo, procuran liberar las energías atrapadas en nuestro campo energético; aquellas que bloquean el flujo de nuestra energía vital. Por del cual puedes experimentar amor y paz.​

La sanación es un complemento terapéutico que ayuda a mantener el equilibrio. Restaura el campo energético, eliminando bloqueos y fricciones. En consecuencia, aporta orden y armonía sobre los planos emocional, mental y espiritual… Y, muchas veces, también en el plano físico.

Un desequilibrio es causado por situaciones estresantes: exposición al dolor —físico o emocional—, traumas psicológicos, duelos, separaciones o cambios no deseados en la vida. Todas estas circunstancias pueden alterar la correcta armonía de nuestra energía vital. Por ello, se pueden manifestar como malestares, en el cuerpo físico, emocional o mental.

La buena noticia es que toda clase de energía densa o encallada se puede transformar: puede aumentar su vibración o liberarse. Estas transformaciones nos permiten sanar muchos síntomas indeseados, físicos y psíquicos.

En principio, las terapias de sanación energéticas son adecuadas para todas las personas. Al transferir la energía universal, se activa la energía de autosanación. Por lo tanto la efectividad del proceso de curación está determinada por la medida en que el receptor se permita recibir la energía.